martes, 28 de octubre de 2014

Día 49


Día 49

Mientras iba en el autobus de regreso a casa y escuchaba “por un instante en tu presencia” empece a meditar como ha cambiado mi manera de pensar y vivir después que empece a caminar con Dios... Y surgió algo así: 

Con Dios las cosas no se hacen fácil por "arte de magia” como muchos creen, pero lo que si puedo confirmar por experiencia propia es que toda carga es mucho más llevadera, porque él poco a poco nos va mostrando sobre el camino que su propósito es más grande que el peso que llevamos en la espalda. Él le da sentido a nuestros padecimientos. Y no digo con esto que nuestros sacrificios se vuelven placenteros, no, pero simplemente entiendo que a veces es necesario hacer por un tiempo cosas que no disfrutamos del todo, para fomentar en nosotros disciplina, obediencia y fuerza de voluntad que son armas que se desarrollan en el campo de batalla y no sentados en una hamaca.

 Es importante que entendamos que confiar en Dios no significa que el camino se va tornar recto y llano, no, así no funcionan las cosas con él; con Dios hay curvas, hay altas y hay bajas, pero lo diferente es que aprendemos a disfrutar el panorama, que aprendemos que los ángulos de las curvas cerradas pueden ser aterradores si las tomamos a toda velocidad, así que con él ejercitamos la paciencia, bajamos la velocidad y disfrutamos sin miedo el viaje porque sabemos que aunque el destino ahora parezca incierto y el camino este rocoso, cuando nuestra esperanza esta puesta en Dios podemos tener la certeza de que él ira poniendo todo en su lugar y como siempre irá jugando de manera estelar el arte de conectarnos con quien estamos destinados a encontrarnos para llegar a donde nos hemos dejado guiar, a donde hemos siempre querido estar, a donde al final de cuentas merecemos estar. 

¿Porqué día 49? lo que escribí en mi diario, el día 49.